¿Las mujeres santandereanas sí son las más bravas del país?

Malgeniados, machistas, peleoneros, buenos trabajadores, envidiosos, solidarios, chismosos, individualistas, alegres, “echados pa’ lante” y rodeados de mujeres con las que es mejor no pelear a menos de que se quiera salir lesionado.

Son muchos los estereotipos que se han construido alrededor de los santandereanos y que han servido de insumo para construir historias y chistes en los que se muestra al santandereano y a las santandereanas como las personas con el carácter más fuerte de la geografía nacional.

¿Pero qué tanta realidad hay en estos estereotipos y qué tanto de esto es un mito que pasa de generación en generación?

Vanguardia Liberal habló con historiadores, sicólogos, sociólogos, empresarios de fuera de Bucaramanga que han tenido santandereanos en sus compañías y les preguntó a 252 personas cómo somos los santandereanos en nuestro carácter, en la familia y en el trabajo. Pero para poder entender lo que somos, fue necesario husmear en la historia y buscar el origen de esta población que habla duro, no tutea y muestra estar de acuerdo con un “¡dígame!”.

La población santandereana se caracteriza por ser mayoritariamente blanca. Según datos del Dane, 96,72% de los santandereanos se encuentra dentro de la población denominada blancos y mestizos, un 3,15% es afrocolombiana, un 0,13% indígena y un 0,01% gitana.

Al ser uno de los departamentos con más población blanca y de ojos claros, se ha construido la historia de que esto se debe a la llegada, hacia mediados de 1800, de varios inmigrantes alemanes que impulsaron la industria en Santander. Entre ellos es célebre el nombre de Geo von Lengerke, que según los historiadores, llegó a Colombia huyendo de la justicia de su natal Alemania, por haber asesinado a un hombre.

Se dice que Lengerke tuvo más de 300 amantes y un número indeterminado de hijos y que de esta herencia, junto a la de sus coterráneos, viene la piel clara de los habitantes de Santander.

Sin embargo, según explica el historiador Álvaro Acevedo Tarazona, esto de que los santandereanos tienen sangre alemana es más una leyenda que algo real. Por supuesto que hay familias cuya ascendencia está en Alemania, pero la respuesta al porqué del color de la piel está mucho más atrás, en los siglos XVII y XVIII, cuando los españoles constituyeron este territorio como la primera colonia del Nuevo Reino de Granada.

Cuentan los historiadores que las mujeres guanes que habitaban esta región tenían rasgos caucasoides. Juan de Castellanos, cronista de indias, escribía, refiriéndose a las guanes: “Tienen disposición y gallardía y es gente blanca, limpia, curiosa, los rostros aguileños y facciones de linda y agraciada compostura”. Y otro de los cronistas españoles, el Padre Simón decía: “Tienen los indios Guanes dos características que los diferencian de otras naciones del Nuevo Reino; la primera, exceder las mujeres en belleza y disposición a las demás que se han visto. Son ellas de muy buen parecer, blancas y bien dispuestas y sobre todo con los españoles más amorosas de lo que fuera menester y la segunda cualidad en acomodarse con tanta facilidad al idioma español, que son las que más claro y perfectamente lo hablan”.

Esta mezcla de indígenas guanes con colonizadores españoles es lo que dio origen a nuestra fisionomía.
Además, los indígenas de esta región fueron rápidamente extinguidos por la guerra, por las epidemias y porque no quisieron someterse. “Esto significó que Santander tenga uno de los rasgos más españoles en su carga genética”, explica Acevedo.

Personas de carácter fuerte

¿Es cierto o no eso de que los santandereanos poseen un carácter más fuerte que las personas del resto del país?

Para Édgar Gómez, gerente de la Unidad Editorial de Legis S.A, compañía bogotana que tiene sucursal en Bucaramanga, esto es evidente. En su opinión, el santandereano es una persona “de carácter, de posiciones fuertes y radical”. Pero esta imagen no se percibe solo afuera. Según Gustavo Quintero, sociólogo y profesor de la Universidad Pontificia Bolivariana, “se ha dicho que el santandereano es fuerte en su trato, un poco fastidioso en ocasiones, que es frentero, como se dice popularmente y que el mismo tono de voz es belicoso”.

A decir verdad, no muchas personas describirían al santandereano como alguien suave, tranquilo y de hablar sosegado. Por el contrario, se sabe que en Santander se habla con fuerza y que las manos se mueven con vehemencia al acompañar las palabras.

El imaginario popular ubica este carácter guerrero en las revueltas comuneras que se sucedieron en tierras santandereanas. Otros dicen que el carácter recio viene de la tierra, pues Santander es un territorio históricamente infértil, lo que ha obligado a su gente a trabajar duro. En este trabajo duro y en la escasez de la tierra estaría el origen del temperamento. Y otro mito dice que esta bravura viene de los guanes, que fueron una raza guerrera y luchadora.

Pero el historiador Álvaro Acevedo desmiente estas creencias, y otra vez ubica la respuesta en la colonización española: “Nosotros somos una sociedad que habla duro, recio, fuerte. Estas son costumbres españolas. ¿De dónde viene la braveza santandereana? No viene de los indígenas, eso es de España. Ir a Andalucía y ver esos españoles, ¡son idénticos a nosotros! Entonces nos han contado una historia que no es cierta, que tenemos más ascendencia indígena que española. Eso no es cierto.

¿Y las mujeres?

En lo que sí parecen coincidir todos es en que la mujer santandereana posee un carácter más fuerte que otras mujeres del país. El 73,8% de las personas consultadas consideraron que las santandereanas son definitivamente más bravas que sus congéneres nacionales.

“Sin duda las santandereanas son más aguerridas que el promedio del resto del país. Tienen mucha iniciativa y compromiso”, considera Carlos Schimdt, vicepresidente de Recursos Humanos de la multinacional Cemex en Colombia. Aunque para el historiador Armando Martínez Garnica esto no es más que un prejuicio, pues para él “las mujeres son bravas en cualquier parte del mundo”. Sin embargo, explica que el carácter fuerte de las santandereanas se origina en que son mujeres históricamente trabajadoras e independientes. Al haber sido exterminados los hombres guanes, solo quedaban las mujeres indígenas, que según Martínez, no eran tan sumisas, pues participaban del comercio, lo que les daba cierta independencia. “La mujer es independiente, por lo tanto no se deja avasallar, porque tiene con qué defenderse”.

En el mismo sentido, el historiador Acevedo explica que los hombres y las mujeres debían trabajar por igual, para hacer aptas las tierras de la colonización. “Eran mujeres que se le median a todo, de ahí viene la connotación de mujeres bravas, difíciles”. “La mujer es verraca, porque debe parir muchos hijos, para que esos hijos sigan labrando y cultivando la tierra, entonces que la mujer es verraca es una relación con la sociedad de colonización”.

Bravas por la tierra, por la historia o por la genética, lo cierto es que este carácter fuerte de las mujeres se verá luego reflejado en la familia, donde para muchos, aunque la sociedad santandereana es abiertamente machista, es la mujer quien verdaderamente lleva las riendas de la casa.

Pero eso se lo contaremos mañana, en la segunda entrega de ¿Cómo somos los santandereanos?

 

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